17 de febrero de 2014

Relojes circadianos: animales periódicos

De igual forma que ellos crían cuando la naturaleza se lo dice, los humanos duermen, están activos, e incluso también, se reproducen.

¿Nunca has pensado en vivir de las siestas? ¿Por qué dentro de las 24h de un día te pasas, aproximadamente, un tercio durmiendo de forma ininterrumpida? ¿No podríamos dormir a lo largo del día pequeños sueños y compaginar estos con momentos de actividad? Todo por culpa de un reloj interno que nos dice lo que tenemos que hacer.

En las últimas décadas del siglo XX los neurocientíficos descubrieron un sistema que controlaba la actividad de los seres vivos a lo largo de un día, este sistema fue llamado reloj biológico. Es el metrónomo que marca la pauta de nuestras acciones, por qué dormimos de noche y estamos activos de día. Dado que este reloj presenta ciclos diarios, se le denominó circadiano.

En realidad, el "reloj" está constituido por una serie sustancias químicas que varían en cantidad de forma cíclica a lo largo del día. Varios genes se activan y desactivan, de día y de noche y, de esa forma se modulan una serie de neurotransmisores y hormonas que regulan nuestro comportamiento. Los ciclos de este reloj, "sorprendentemente", encajan con la duración de un día. El sistema está ajustado al día y a la noche.

Hace no muchos años, se descubrió una función desconocida para un tipo de células de la retina llamadas ganglionares. Se descubrió que estas células estaban relacionadas con el reloj circadiano a través de un pigmento especial, la melanopsina, involucrado en la sincronización de los ritmos. Sin embargo, eso no es todo, quizá es más sorprendente saber que el reloj es endógeno, es decir, actúa con independencia del exterior. Cuando sujetos de estudio son expuestos a 24 horas de luz o 24 horas de oscuridad continua el reloj sigue funcionando y sigue marcando las noches y los días como si estuviera expuesto a ellos. El reloj es capaz de "micro"-ajustarse dependiendo de las señales ambientales- denominadas Zeitgebers- pero tiene la propiedad de marcar su propio ritmo en ausencia de pistas exteriores. No solo en los animales, en las plantas también existe un reloj circadiano. El concepto es similar pero el "reloj" vegetal es diferente en términos moleculares. 

Quizá no te he aclarado nada de aquello que he preguntado al principio... para eso os dejo a Russel Foster, neurocientífico dedicado al sueño y a relojes moleculares.

15 de febrero de 2014

Aquella zona de confort


Aquella ciudad era extraña. Las casas eran grises, el cielo era gris y, las personas parecían no ser muy propensas a la amistad. En realidad, solo era un lugar nuevo.

Es interesante darse cuenta de como cambia la percepción de un mismo lugar con el paso del tiempo. Recuerdo los primeros días. Salir de mi radio de confianza, de los lugares que ya conocía, me creaba desasosiego; era miedo a lo desconocido. Poco a poco ese radio se ha ido haciendo más grande y los lugares que quedan fuera han ido siendo cada vez menos.

La semana pasada me di cuenta de que la mayor parte de los momentos memorables de los últimos 7 meses han ocurrido en esas zonas que, en el comienzo, quedaban fuera de la zona de confort. En zonas de las que huía o, que consideraba peligrosas, inseguras, ...

Este es un ejemplo concreto. En cambio, ¿se puede aplicar a otras áreas? Me pregunto si también existe ese  "radio" de tranquilidad en nuestras relaciones con otras personas, en nuestros trabajos o en nuestra situación personal. Parece ser que sí, además me ha parecido experimentarlo, ¿qué opinas tú? 

11 de febrero de 2014

Botas, batas y saltos entre las ramas IV: terminología dudosa

Si llamáramos a las lentejas "champiñones", todos diríamos: "¡¡Oye, que esto son lentejas!!"

Andaba yo liado escribiendo sobre biólogos y biólogas y se me olvidó acabar con lo que quería decir... AQUÍ podéis ver donde empecé; luego continué; y, ahora pretendo acabar. El objetivo era exponer por qué pienso que la división entre biólogos de bota y bata no resulta beneficiosa para el sector.

En los anteriores post he intentado transmitir conectividad: cualquier disciplina zoológica, por encajonada que se encuentre puede proyectar ramas que conectan con otras especialidades. En mi opinión, los términos "de bota" y " de bata" transmiten ideas que son absolutamente erróneas y llevan a malentendidos. 

La idea es errónea porque no hay una biología de bota y una biología de bata, lo que hay es una realidad, la vida. Esa realidad tiene muchos niveles, eslabones, y cada uno de ellos necesita ser estudiado desde un punto de vista: en el campo, en el laboratorio, o en ambos. Todos los niveles son partes de una misma cosa, los que la estudian simplemente se mueven dentro de una escalera. Por muy arriba o muy abajo que estemos, cada escalón no representa una realidad propia, es simplemente parte de un conjunto. Los términos "bota" y "bata" no son reales, no suponen ninguna separación real. Son los extremos de un continuo que no está quebrado.

Igual soy yo muy radical y simplemente son términos "de pasillo", utilizados entre alumnos y profesores y no tienen demasiada importancia. Transmiten ideas erróneas, entonces, ¿por qué mantenerlos?

Esta terminología lleva a malentendidos porque clasifica a las personas en categorías -que, una vez más, considero falsas. Una vez se han creado esas categorías se corre el riesgo de juzgar a todo el sector de biólogos en base a experiencias particulares. No son solo biólogos los tipos que están en el laboratorio; también muchos de los que trabajan en depuradoras o quienes recogen plantas en el campo. Ahora el problema salta a la sociedad y crea una visión errónea del total de una disciplina. 

10 de febrero de 2014

Algunas aves del norte

Después de tanto tiempo entre paredes, necesitaba respirar aire fresco, notar las manos entumecidas del frío y excitarme ante la posibilidad de una observación interesante.

Las fotos son bastante malas, pero los actores las hacen buenas ;-)

Correlimos común con aires de vuelvepiedras

Precioso macho de porrón osculado

Joven alca común. La primera vez que veía a esta especie

La estrella de la jornada ha sido este zampullín cuellirojo. Otra especie que no había visto nunca.

Todo esto junto con abundantes porrones especulados, colimbos chicos, algunas gaviotas y muchos ostreros. En el mar también hay aves, aunque se hagan muy difíciles de observar. SEO- Alectoris, ¿organizáis una excursión esta primavera?  



3 de febrero de 2014

Gorriones en el "jardín"


Este gorrión y su tropa solían venir a comer a la ventana. Un enclenque arbusto tapaba la casa e impedía a los peatones saltar adentro. Además, servía de refugio a un pequeño bando de gorriones comunes. Han tenido un otoño-invierno de bonanza, los cacahuetes no faltaban más de unos días. A una semana de abandonar la casa me decidí a retratarlos. Tapado con algunas toallas les aguardé a la hora de la comida. No estuvieron muy confiados, y solo un par de machotes comieron relajados. A pesar de ello, les pude robar unos instantes.

Estos pajarines comiendo en la ventana eran atractivos para todos los habitantes de la casa; incluso para los que menos contacto con la naturaleza tenían. En unos gordo y otros anchos, pero todos seguimos manteniendo un hilo que nos une con el resto de seres. 

Esto de pensar y escribir es un bucle, uno siempre vuelve a los mismos temas... la mente funciona encerrada entre 6 paredes y, ¡¡qué difícil es sacarla de ahí!!