31 de enero de 2012

El horizonte para relajarse


Si por un instante pudiera aparecer y desaparecer, y me preguntaran dónde me gustaría ir con ese poder; acompañado, eso sí; ni playa ni montaña, al secano para que la arena, el cierzo y las alondras despierten las ganas de sentir.

22 de enero de 2012

¿Te atreves a jugar?

Propongo un juego, ¿alguien se atreve a dar con la especie?

Como pista diré que la foto está tomada en la tundra sueca... espero que dé pie a contaros algo acerca de esta rabiosa ave...


17 de enero de 2012

Imágenes de vida

Ando con atasco cerebral, y aunque ese atasco está promoviendo muchos pensamientos sobre los que escribir, no tengo ni un segundo más.

Les dejo varias fotos, que con un poco de suerte a alguien, alguna le gustará.

¿Qué mira este andarrios grande?

Los colores del nerviosismo, un bonito herrerillo descuadrado, eso sí...

Mirar las estrellas me gusta, lo recomiendo. Buenas noches con Orión y Sirio en lo alto del cielo.

La constelación de Orión y la estrella Sirio, desde el cielo iluminado de Zaragoza

11 de enero de 2012

Programas poco adecuados

Me reconforta que una organización como la AHE (Asociación Herpetológica Española), escriba algo así. En la Mirada de la Gallina hicimos nuestra aportación con un post.


21 de octubre de 2011, La Mirada de la Gallina. Entrada a cerca de un programa similar al que critica la AHE.


Y por cierto, los pobres sapos no escupen...


9 de enero de 2012

Ideas ecológicas desde Angkor


Quizá a alguien le suenen las fotos que acompañan este post, los restos de una antigua y esplendorosa civilización, el Imperio Jemer. Se trata de un pueblo que se mantuvo en el sudeste asiático, en lo que actualmente es Camboya, Tailandia, Laos y Vietnam, aproximadamente; desde mediados del primer milenio D. C. (incluso se piensa que antes) hasta 1431, cuando el último rey Jemer abandonó Angkor. 


 Precisamente fue Angkor la ciudad elegido para edificar las más preciosas construcciones del Imperio. Lo que hoy en día es Siem Reap guarda algunos tesoros más valorados de la humanidad, la arquitectura y la técnica (increíbles sistemas de manejo de agua, por ejemplo) se unen para crear un conjunto apabullante. Para muestra la más conocida de las edificaciones de Angkor, Angkor Wat. La selva sucumbe ante la piedra, y de entre la frondosidad aparecen las cenizas de lo que un día debió de albergar una enorme actividad urbana. ¿Cómo desapareció un imperio capaz de tales edificaciones?, ¿Qué tienen que decirnos los Jemeres sobre ecología?.

La decadencia del Imperio es un misterio y varias teorías la explican. Lo que parece claro es que el pueblo Jemer era enorme y sus ciudades estaban llenas de actividad de todo tipo. La verdadera ciudad de Angkor se extendió mucho más que lo que los restos actuales nos muestran. Sin duda, la selva muchos kilómetros a la redonda pereció en favor de la agricultura y el desarrollo de la ciudad. 


El Imperio Jemer es el claro ejemplo de decadencia por agotamiento natural. Una de las interpretaciones a su caída es que, simplemente, esta civilización explotó y consumió los recursos que la selva les ofrecía hasta tal punto que su mantenimiento se hizo imposible. Sin recursos la población disminuyó drásticamente, las enfermedades y otros pueblos vecinos hicieron el resto. A partir de entonces la misma tierra que había conocido la gloria quedó enterrada en el olvidó y Angkor nunca recuperó la fuerza que un día tuvo. Sólo algunos monjes budistas, austeros y sencillos, pudieron mantenerse en aquel territorio.


Ayer me pareció ver La Tierra entera, pero era un documental sobre Angkor Wat. Es fácil encontrar las similitudes. Al menos, la actitud de los ciudadanos, en momentos de la historia tan diferentes, pudo ser parecida.

Para acabar os dejo mi humilde muestra de la belleza de aquel lugar. Quizá los grandes fotógrafos lo consigan, pero para mí y mi cámara, es difícil transmitir la grandeza y presencia, que creánme, posee el lugar.

Angkor Wat

6 de enero de 2012

La felicidad y el dinero


Espero no meterme en un tema demasiado escabroso, y saber separar mis propias creencias de los juicios que pueda emitir que, en cualquier caso, espero sean pocos. Como otras veces, fechas similares a estas en las que el dinero cobra especial importancia me hacen reflexionar sobre el propio dinero, sobre nuestro día a día, y sobre la vida misma. Ponerme a escribir sin sentido soltando, como en una batalla de ideas, por qué me parece inapropiada la forma en que la gente ve y utiliza el dinero, creo que no tendría sentido. Voy a intentar tejer un par de ideas claras que sepan reflejar lo que quiero expresar.

Me crea una enorme inquietud el saber de primera mano que se identifica dinero con felicidad. Sencillamente, más dinero más felicidad. ¿Dónde puede conducir eso?, ¿es el origen de la sociedad basura, corrupta y sin valores en la que vivimos?. Lo peor llegó cuando comprobé que esta opinión no es algo esporádico, como yo pensaba, y que hay mucha gente que piensa así hasta extremos insospechados.

No sé si guarda relación aunque me huelo que sí; cada vez los estudios universitarios están más enfocados a la empresa, al enriquecimiento económico. Las carreras administrativas, técnicas y las ingenierías se alzan por encima de las ciencias y las letras puras, perdiendo de esta forma una serie de valores primigenios originados en la universidad y que hoy día, brillan en su ausencia. Me produce una gran sensación de malestar ver como constantemente en los círculos universitarios se menosprecia, por ejemplo, la biología y la filosofía. Todavía cuando, esta última es la disciplina que rige la acción diaria, ¿qué hay más importante que el día a día y las acciones que llevamos a cabo?.

¿Es el dinero y su identificación con  la felicidad lo que está llevando al hundimiento de estas disciplinas menos enfocadas hacia lo económico y más hacia el puro conocimiento?. La crisis intelectual que asola España está disparando las cifras de paro, y mientras, quienes lo tendrían que solucionar nombran alcaldesas

¿Pasará la solución por la rotura de ese lazo que identifica felicidad con poder adquisitivo?


4 de enero de 2012

Más allá de las creencias: Jane Goodall

Ando estos días inmerso en la vida de Jane Goodall. El libro, Gracias a la Vida, me está haciendo pensar en varias cosas. En primer lugar y como auguraba su propietario, quizá veía reflejada en el libro la etapa de mi vida que en estos momentos atravieso, con muchas ilusiones y más preguntas que respuestas; pero además me está sorprendiendo la espiritualidad que baña todos los textos.


Estoy descubriendo una persona tremendamente religiosa. He de decir que lo que en primer momento me podía suscitar desconfianza se está tornando admiración. La presentada no es una religión fanática y tradicional (al menos lo que estoy captando y asimilando) sino que es una búsqueda espiritual, poner determinado nombre y no otro a lo que muchos sentimos; notar la presencia de algo extraño y reflexionar ante la visión de la selva profunda, o ante el canto del búho real en la noche más calmada, o ante el propio silencio dentro de tu tienda de campaña en medio de nada. Me llama la atención y me gustaría saber qué es lo que hace falta tener ahí adentro para sorprenderse, admirarse y sentirse insignificante ante tales experiencias. 

Todo ello viene a cuento de que ando pensando que no hace falta ser creyente ni seguidor de ninguna religión para sentirse especialmente espiritual. Continuamente veo ejemplos de ello, cada uno busca la reflexión en determinados temas, todas esas formas producen los mismos efectos; el nombre que le demos a esa extraña sensación parece, a la luz de las propias emociones, insignificante.