26 de diciembre de 2011

Las palabras de Darwin


Las Navidades van a resultan atareadas, entre mazapanes tendré que organizarme y hacer algunas tareas,. Entre ellas está leer la "Expresión de las emociones en el hombre y los animales" de Darwin. Acabo de empezar el libro y únicamente he leído dos capítulo, pero una cosa me ha llamado la atención y, me gustaría hacer y compartir una reflexión (poco Navideña) con ustedes.

Al final del segunda capítulo, titulado "Principios generales de la expresión", Darwin dice: "... la tendencia a realizar movimientos opuestos bajo sensaciones o emociones opuestas, llegará (si es que podemos juzgar por analogía) a convertirse en hereditaria a través de una larga práctica."

Todos sabéis que Darwin en su famoso libro de 1859, "El origen de las especies", da a conocer al mundo su principio de la selección natural (da él a conocer, pero no era la primera vez que se escribía sobre algo así...). Podemos aceptar que lo que Darwin decía era que dentro de la variabilidad existente en una especie había ejemplares más o menos adaptados al medio y que los mejor adaptados serían los que conseguirían sobrevivir, pasando sus caracteres a sus descendientes y resultando este el motor de la evolución.

Hoy sabemos que esa variabilidad está producida por la reproducción sexual y la aparición de mutaciones en los genomas, idea base de la selección natural. Pero esto parece chocar con lo que dice el propio Darwin y os he escrito en el segundo párrafo; la fijación de las expresiones por medio de la práctica, concepto altamente Lamarkiano.

Naturalmente, Darwin no conocía todas las implicaciones que la selección natural impondría, y queda patente por lo dicho anteriormente, pues el propio Darwin parece violar los concepto actuales producto de él mismo. Y, me hace pensar hasta qué punto los investigadores son conscientes de las implicaciones de sus propios descubrimientos, y como lo dicho por alguien puede acabar siendo algo completamente diferente al original. Pero eso, también es evolución, ¿no?.

21 de diciembre de 2011

Las raíces crecen en la tierra

Hay una cosa que desde pequeño me llama la atención, creo que tiene relación con lo que Kikiricabra escribe en este post. El gran contraste que existe entre la ciudad y el campo, pero sin embargo, en esencia las dos parecen ser la misma cosa. Estos pensamientos lejanos han resurgido esta tarde cuando caminando por el centro de La Gran Ciudad he observado los árboles plantados en las aceras.


Los árboles en cuestión parecían pegados sobre el asfalto. Toda la tierra que suele rodear a los árboles en las ciudades había sido tapada por algún tipo de grava y daba la sensación de que la planta había germinado sobre el cemento. Entonces he pensado que los árboles que hay en la ciudad necesitan tierra para expandir sus raíces, y que por supuesto, ésta tenía que estar ahí debajo. Me ha llamado profundamente la atención pensar que debajo de toda esa capa de cemento que suponen edificios, carreteras, ... hay tierra. La misma tierra que forma los campos y sobre la que se cultivan los cereales que nos dan de comer. Ha sido una visión fugaz pero, por un momento he tenido la sensación de que en realidad vivimos más cerca de los que nos pensamos de ese mundo aparentemente tan diferente.

13 de diciembre de 2011

Chorlito dorado

 Este es el pequeño que estaba escondido en la anterior foto. En la parte izquierda- inferior de la imagen, una bolita dorada, ¿ahora lo veis?

Ampliación de la foto del post anterior. Pollo de chorlito dorado en el centro de la imagen

8 de diciembre de 2011

Tundra, de nuevo...

Revisando fotos me he encontrado esta. La saqué pensando en el juego. Esta vez, ¿pueden ver al ave camuflada?, ¿se atreverían con la especie?.

De nuevo, fue tomada en la tundra sueca.

6 de diciembre de 2011

Ahora sí, la verdadera Reina Roja

Como adelantaba en el anterior post, existe en Biología Evolutiva una hipótesis conocida como La Reina Roja. Ya conocéis de donde proviene el nombre (y si no, siempre podéis volver atrás). 


Esta hipótesis se ha utilizado para describir varios acontecimientos biológicos. El que os presenté se denomina El costo de los Machos. Gracias a la Reina Roja podemos comprender por qué los machos somos necesarios en la Naturaleza; por encima de lo que podríamos pensar al estudiar la reproducción asexual (algo más explicado aquí). Pero además, esta hipótesis nos explica la carrera armamentística en los sistemas depredador- presa (de hecho Van Valen se refería a estos procesos). La forma en que depredador y presa corren a toda velocidad, desarrollando nuevas estrategias, y todo para quedarse en el mismo lugar de partida, en un equilibrio constante.

También la encontramos de manera similar en las relaciones parásito- hospedador (artículo a cerca de ello aquíen inglés).

Cada vez que vean parados al guepardo y la gacela, al cocodrilo y al ñu en el Mara, o a la mariposa y al abejaruco; recuerden, en realidad, no podrían correr más rápido.