25 de enero de 2011

Del negro al blanco, y viceversa, pasando por todas las tonalidades de gris


Hace ya unos años fui medio ajedrecista. Y digo medio porque ni llegué a ningún sitio, ni le dediqué el tiempo que merecía ese antiguo juego. Las partidas de ajedrez eran algo mágico.

Hace un rato he vuelto a recordar ese tiempo gracias a una llamada telefónica de un, en estos momentos, medio humano medio virus. He recordado alguna de las sensaciones que sentía en los momentos en los que tocaba "apretar el culo" y salir del entuerto de la mejor manera posible. La mayoría de las veces, en mi caso, ese pequeño problema se convertía en el fin de la partida.

Pero otras veces tú mismo te convencías y el optimismo se adueñaba de ti, movimiento tras movimiento el panorama se arreglaba y acababas en una posición ventajosa. 


Después de llevar apenas 100 páginas de "El monje y el filósofo", sólo me queda clara una cosa (debido a que el libro esta contribuyendo a crearme un nudo de ideas y pensamientos difícil de desenredar. Por otro lado es una nudo bonito, e incluso del que pueden salir bonitos lazos. Un nudo que recomiendo) que de una simple idea, algo por otro lado completamente ilusorio y sin existencia real, pueden surgir grandes pensamientos, una cadena de ideas. El copo de nieve que rodando por la ladera se hace una gran bola. Los budistas utilizan este hecho para comprobar la insignificancia real de las ideas y de este modo poder eliminarlas de nuestro pensamiento antes de que se hagan grandes y ocasionen trastornos.

(Pulsa la imagen para conocer algo de uno de los autores, y aquí para conocer algo del otro)

Pero, ¿si le damos la vuelta a la tortilla?. Estaremos haciendo algo contra producente para la filosofía budista,  pero, ¿si somos capaces de crear una idea en nuestra mente y dejar que ruede por la ladera que nosotros queramos? Entonces tirando la bola por el lugar adecuado se hará grande y quizá podamos salir de una posición arriesgada y quedar en una situación ventajosa.  Y todo a través de una herramienta, una idea, que ni siquiera existe. Del mismo modo que la hemos creado la podemos eliminar.

Mañana empiezan todas las preocupaciones de un estudiante. 

21 de enero de 2011

Petirrojo hambriento


Mañana fría, buena compañía, humana y perruna, y además algún pajarillo confiado y con mucha hambre.

14 de enero de 2011

Compañeros diminutos


Ya lo decía era mi profesor de biología en el instituto. No le faltaba razón.


Incluso sin bucear, simplemente nadando en la superficie del conocimiento uno descubre cosas asombrosas. Una vez más la sorpresa surge del mundo microbiano al hablar de nuestro propio organismo.

¿Por cuántas células propias cree que está usted compuesto? Es lógico pensar que alguna bacteria se aproveche de los ambientes favorables que pueda encontrar en nuestro cuerpo, entre nuestras células animales, ¿verdad?. Le sorprenderá (o al menos a mí mucho) si le digo que en su cuerpo habitan más células bacterianas que eucariotas suyas propias. Tenemos un soporte bacteriano. 

Para rizar el rizo, son las mismas bacterias que nos causan enfermedades, incluso algunas muy graves como la neumonía, las que habitan nuestro propio cuerpo. Pequeños arsenales biológicos tranquilos. Ahora mismo mientras lee estas palabras bacterias capaces de causarle severas enfermedades habitan su piel, boca, garganta, ... pero a la vez tiene lugar un fenómeno asombroso, esas mismas bacterias con terribles factores de virulencia son las que nos protegen ante otras manteniendo un equilibrio en el organismo que propicia un estado de salud óptimo. Sin ellas no sería posible existir, es una relación de por vida. 

Cuiden bien a sus huéspedes. Tal vez la próxima vez que se presenten a alguien tengan que decir, "encantado, yo y mis bacterias".

13 de enero de 2011

Algo eclesiástico

Desconozco si realmente la palabra milagro significa otra cosa en este contexto, diferente a la que resulta obvia intuitivamente. No quiero ofender ninguna mente religiosa pero tras leer la noticia he quedado algo perplejo...

Noticia portada del día 13/01/2011 en ABC

Mejor no escribir a cerca de esto.

8 de enero de 2011

Un noche por excusa

Estas primeras noches del año las Cuadrántigas  han hecho resplanceder el cielo nocturno. Tal espectáculo era digno de observar.

Aunque cogí mi bici y salí de casa dispuesto a ver muchas estrellas fugaces, he de deciros que no vi ni una, tal vez porque no salí de la ciudad, puede ser... Aún así, muchas veces me planteo si lo importante es el final del recorrido (sin desmerecerlo, por supuesto), o el trayecto en sí. Me dio tiempo a columpiarme con artes que este señor de aquí, o este otro dominan a la perfección.

Sin querer ofender por la mediocridad de la imagen os la muestro a continuación.


Si pinchan sobre ella podrán ver la constelación de Orión, y en la parte inferior a Sirio, la estrella con mayor brillo aparente de nuestro firmamente. Esta constelación y esta estrella no son difíciles de localizar en el cielo de invierno. Les animo a que intenten encontrarlas, tras la primera vez les será muy fácil, y es posible que les hagan esbozar una pequeña sonrisa cada vez que las vean.

Les dejo otra fotografía para que les sea fácil dar con los puntos adecuados.

4 de enero de 2011

En Tierra hostil: La Estrella Asesina


Tras el estudio del límite K- T en el que se extinguieron los dinosaurios, los científicos empezaron a estudiar otras grandes extinciones en profundidad, buscando entre otras cosas restos de iridio...

La muerte masiva de organismos en nuestra Tierra no parece ser un raro acontecimiento. De hecho son las extinciones las que marcan los periodos de la historia de la vida, acuérdense de esos raros nombres, cámbrico, silúrico, pérmico, triásico, cretácico, terciario, ... (entre otros). No son divisiones arbitrarias, sino que muestran grandes acontecimientos en la historia de la vida, en muchos casos extinciones. Y por dar ejemplo de la potencia de estos acontecimientos, a final del pérmico hace aproximadamente 250 millones de años, algún acontecimiento trajo en consecuencia la muerte de más del 90% de las especies existentes, es esta extinción la que cierra el Paleozoico y abre las puertas del Mesozoico.

El estudio de otras extinciones desveló una nueva sorpresa, parecía existir periodicidad en estos acontecimientos de muerte masiva, y de nuevo se encontraban restos anormales de iridio en los estratos que marcaban tales épocas. Cada 26 millones de años aproximadamente parecía haber un acontecimiento de extinción masiva. Saltó la liebre que acabó en la teoría de la estrella asesina, mal llamada a juicio del difunto S. Jay Gould (que con sus brillantes palabras convence a cualquiera) Némesis, diosa griega de la destrucción, de la justa destrucción (S. Jay Gould propone el nombre de Shivá, dios hindú de la destrucción).

Esta teoría predice la existencia de una estrella gemela al Sol con un órbita elíptica alargada alrededor de este. Cada 26 millones de años Némesis se encuentra a la distancia más próxima a nuestro Sol y su cercanía causa la alteración de la nube de Oort provocando la introducción en el sistema solar de gran cantidad de asteroides que podrían llegar a impactar entre otros, en La Tierra.

Esta estrella no es más que otro elemento hipotético del Sistema Solar, no está demostrada su existencia real, pero únicamente la idea de su existencia, y sus consecuencias, trae consigo una enorme cantidad de nuevas preguntas y por supuesto, un cambio en nuestra manera de pensar y de ver tanto la vida en general, como a nosotros mismos. 


P. D. 1- La nube de Oort es una nube esférica de cometas y asteroides que se sitúa en los límites del Sistema Solar, a casi un año luz del Sol. Es un elemento del Sistema Solar que todavía no ha sido observado.

P. D. 2- Además de la teoría que sugiere una estrella en sí misma, también se dan otros argumentos para explicar una posible perturbación de la nube de Oort, tales como el paso del Sol por algunas regiones de la galaxia (como los brazos espirales) y el corte del Sistema Solar por el plano galáctico. También existe la idea de que Némesis sea en realidad un agujero negro.

2 de enero de 2011

En Tierra hostil: El Iridio

He de decir en favor de la geología, esa ciencia que se dedica a hacer pasar mal rato a los alumnos de instituto cuando uno tiene entre 14 y 17 años, que ha sido la madre de uno de los descubrimientos científicos que más me llama la atención. 

En 1979 Luis y Walter Alvárez (más información aquí) propusieron la teoría que hoy se conoce como "Hipótesis Alvárez". Dicha hipótesis explica la extinción de los dinosaurios, y de muchísimas otras formas de vida, a través de un impacto extraterrestre contra la superficie de La Tierra. Dicho impacto sumiría este planeta en un invierno continuo debido a la gran cantidad de partículas y cenizas arrojadas a la atmósfera. Esta oscuridad impediría la fotosíntesis y cambiaría el clima del planeta durante un largo periodo de tiempo. Como ya sabemos esto acabaría con muchas formas de vida, y dejaría amplios escenarios ecológicos libres para que, entre otros, los mamíferos empezasen a proliferar.

Esta hipótesis se sustenta en la existencia de gran cantidad de iridio en los estratos de hace aproximadamente 65 millones de años. La existencia de este elemento en La Tierra atiende a razones extraterrestres. El iridio original de nuestro planeta se hundió hacía el núcleo en las primeras fases de la formación del Planeta Azul debido al gran peso de este elemento químico. Así pues la existencia de grandes concentraciones en estratos del límite Cretácico- Terciario sugirió a los Alvárez un impacto extraterrestre.



Esta hipótesis además de ser importante por sí misma abre un increíble abanico de posibilidades para los investigadores, es una hipótesis que plantea nuevas preguntas, todas sin resolver. Un nuevo y amplio campo de visión lleno de excitantes posibles descubrimientos. ¿En qué niveles de la atmósfera se situaron las partículas y las cenizas?, ¿cuál fue la fuerza del impacto?, ¿cuáles fueron las consecuencias de tal impacto?, ¿qué especies pudieron sobrevivir a las duras condiciones impuestas?, ¿por qué sobrevivieron los que sobrevivieron?, ...

Más allá de la vistosa muerte de los dinosaurios por el que todo el mundo conoce este periodo de la historia de la vida, hemos de acordarnos del iridio. El iridio es la pieza clave, la llave que permite abrir una gran puerta en nuestro conocimiento, es la llama que encendió la mecha, y sin él nada tendría sentido. Saber cuando desaparecieron los dinosaurios, sin conocer la historia del iridio, es absurdo. Es la chispa del pensamiento que llevó a ese gran planteamiento.

1 de enero de 2011

Vamos a empezar con hipocresía


No es el tema del blog, y me disgusta escribir de esto aquí. Ojalá pudiera ocupar estas líneas con el post de la estrella asesina, quizá culpable de las mayores devastaciones sobre La Tierra.

Todo viene a cuento del año nuevo, ¿por qué felicitan ustedes el año nuevo?. Yo la verdad que no lo sé. Ha sido un tiempo perfecto, La Navidad, para comprobar el gran contenido de hipocresía de la sociedad. Y esto se une al tema original que me hace escribir, las redes sociales.

He de reconocer que hace un tiempo era frecuente usuario de una de ellas. Cientos de amigos, miles de comentarios, fotos, chat, el paraíso hecho realidad. Conexión social en vena. Un día me cansé, el día que me dí cuenta que de 400 "amigos" a la mitad casi ni los conocía, o cuando el día de tu cumpleaños rebosa de felicitaciones de gente que apenas sabe tu nombre. Y es el hecho de poner la palabra "amigo", o burdas felicitaciones lo que me lleva a empalmar otra vez con el inicio de este post, algo así como la serpiente que se muerde la cola (la misma que llevó a Kekule a dar con la estructura del benceno, intento encontrar un buen post de Frikosal pero no he dado con él). Además del fondo falla la forma. 

En Navidad o en las redes sociales actúa el mismo mecanismo de desvirtuación, parece que cuando mucha gente hace algo, cuando algo se repite mucho al final pierde su verdadero valor. Esta mal poner la palabra "amigo" para llamar a todos esos contactos de las redes sociales, porque amigo significa algo más que el significado que Tuenti puede darle. Y una llamada de Felicitación el día de tu cumpleaños siempre significará más que cien comentarios vacíos. Por eso no se si se han dado cuenta de que no les felicitaré el año nuevo, intentaré no caer en más absurdas palabras. 

Dejen de hacer propósitos, no hablen, anden. Y acuérdense en todo momento de cual es el valor de cada cosa y cada palabra, por siglos que lleve celebrándose o diciéndose.