20 de marzo de 2014

Posos perpetuos

Hay personas que quedan tatuadas en alguna parte de nuestro cerebro. Algunas muestran extraordinaria bondad, otras se muestran como personas verdaderamente sabias; otras transmiten sus palabras de forma especial.

He dicho ya varias veces que hubiera sido un auténtico placer intercambiar unas palabras con Stephen Jay Gould, por hacer fácil lo difícil, por tener una mente hiper clara. José Luis Sampedro era otro ejemplo de este tipo de personas. Su experiencia, la mente crítica que mantenía, La Senda del Drago... todos son ejemplos de maravillas y por ello me hubiera gustado, simplemente, estar un ratito cerca de él, aprender de su presencia. Sin irme tan lejos, a lo largo de los años de universidad en Madrid todos tuvimos la oportunidad de conocer a muchas personas. Solo una minúscula parte de esas personas fueron extraordinarias, pero dejaron más huella que todas las demás juntas.

Recuerdo aquella mañana; un nuevo profesor para solo dos días. La clase comenzó de forma inusual, no fue la introducción más común. La persona tampoco era común. Ideas nuevas, pensamientos nuevos, diferentes... y había algo más, un carisma especial, una forma de transmitir especial. No habrá más clases de ese tipo, pero algo quedará en todos los que pasamos por esas sillas.

2 comentarios:

  1. Las gafas de ver procesos. Creo que eso es algo que ninguno olvidaremos.

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  2. Hola BiologoViajero¡¡ Esas gafas especiales...

    Nos vemos ;-)

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