24 de junio de 2013

16 de junio de 2013

Muerte de pensamiento

Está de moda ahora en España eso de, "fuga de cerebros". El tema es reincidente, pero, me gustaría hablar de ello y hacerles pensar un segundo a cerca de su transcendencia. Tiene para varios años, dedicaremos solo algunas líneas. Está claro, España pierde cabezas pensantes. Alemania, Holanda y Suecia se aprovechan de lo que este país cultiva. Los tomates se los comen ellos. Esa es la primera reflexión, bastante intuitiva (no por ello ya trágica). Por ir un poco más allá. Me gustaría poner de manifiesto lo que ello conlleva, lo que está debajo de ese asunto, a lo que ello, sin ser del todo conscientes, nos condena.


Detrás de todo esto creo que hay un modelo de pensamiento, una forma de actuar y de ver la vida que, desde la sombra, gobierna nuestra forma de vivir. Podría tratarse de un problema de fondo...¿no?; ¿por qué no valoramos realmente el conocimiento?; ¿por qué no valoramos a las personas que contribuyen a ese conocimiento? No estoy hablando de científicos. Estoy hablando de lo cotidiano, de falta de pensamiento de andar por casa. ¿Quiere pensar todo el mundo?, ¿hay gente que se conforma con el piloto automático? 

Y, entonces, en primera persona, lo sufre el que tiene que emigrar; después, lo sufre el que se queda. Día a día damos muestras de nuestra decadencia. Porque, esto no es una tragedia para la ciencia, es nuestra tragedia. Es la muestra de nuestra pobreza intelectual.

Como podría decir SuperMaño: "Que se vayan a cascala todos esos furbolistas, y nos traigan buenos humoristas, de esos que hacen reíl y luego pensal".

15 de junio de 2013

Siempre reiniciando

El frío parece no querer irse y, de repente, desaparece y lo deja todo al Sol. A ese Sol que, si le dejas, no perdona. 



Hace cuatro años todo era diferente. Yo escribía más aquí, la televisión no nos engañaba económicamente (por entonces solo en lo referente al fútbol...) y seguramente era menos persona de lo que soy ahora. Escribir estas líneas fue desde el principio un juego; todo formaba parte de un trivial que, sin saberlo condicionaría los años que siguieron y, seguramente, gran parte de mi vida. 

Sin saber muy bien por qué, y sin controlarlo, cada cierto tiempo me entran ganas de escribir, después de algunos meses, ahora, siento esa necesidad. Quiero volver a las andadas porque gran parte de las cosas que veo a mi alrededor desaniman, quitan ganas para continuar disfrutando. E intentaré volver por la misma manera que comencé, para continuar. Probablemente seré uno de esos cerebros espantado, al que no le quedan más narices que buscar azúcar en otra flor. Veamos como, si es así, eso nos cambia.