28 de diciembre de 2013

La historia nos muestra el camino



Me es absolutamente imposible evitarlo. Tengo que comparar.

La vida me ha ofrecido la posibilidad de conocer la sociedad anglosajona por un tiempo. Está siendo un tiempo interesante, especialmente en lo personal. Y, las personas me están enseñando mucho. Sinceramente aquí se respira calma, la sociedad no esta alarmada y el eco de la crisis del sur se escucha con dificultad. Quizá sea cosa de la ciudad, pero, que me perdonen los que se salgan de la norma: estos británicos viven muy bien.

Miro al sur, levanto la vista y veo a estos tíos rubios y sonrientes. España resulta, si cabe, todavía mas decadente. Me he preguntado muchas veces, ¿por qué?, ¿qué es lo que ha hecho al norte mantenerse a flote? No tengo ni idea de economía, ni de mercados, pero aquí he conocido situaciones que me han hecho pensar en ello.

Mi experiencia vital, aunque no se remonta tan atrás, me dice que los españoles de hace 50 anos no vivían con demasiado lujos. Mis abuelos, en ambos casos, eran trabajadores. Tuvieron que construir sus propias casas y, la comida (con suerte) esperaba en el corral donde un par de cerdos y algunas gallinas mantenían a la familia servida de proteínas. Esa situación contrasta increíblemente con lo que he encontrado aquí en Reino Unido. Las personas jubiladas por encima de 65 años se dedican (hablo desde mi experiencia. Que me perdonen de nuevo los que crean que esto es una simple e incongruente generalización) a salir al campo a ver pájaros, leer o, simplemente a mantener un huerto y un jardín en la puerta de sus casas. Todo ello después de sus años de juventud en los que fueron a la universidad o aprendieron un oficio; después consiguieron un trabajo cómodo y bien remunerado.

No digo que esta sociedad sea un paraíso, digo que aquí tuvieron la oportunidad mucho antes. Todo ha estado calmado desde hace muchos años. Vidas lo suficientemente aseguradas y tranquilas como para desarrollar otras artes, más allá de la necesidad por la auto-supervivencia.

¿Tendrán esas diferencias algo que ver en la situación económica actual? ¿Es nuestra historia pasada la que sigue condicionando nuestro presente y futuro?

26 de diciembre de 2013

Igualmente tratadas: ciencias y humanidades


Siguiendo el mismo esquema se masacra la ciencia. Porque hace peligrosas a las personas. Porque igual que las humanidades, la ciencia básica no reporta beneficios económicos directos, en cierto modo hace más libres a las personas. Ambas hacen pensar.

Recomendable texto de Juan José Millás -> LEER

Quizá los políticos hayan leído sobre Zorros y Erizos siguiendo a Stephen J. Gould. Es por eso que tratan igual a unos y a otros.

22 de diciembre de 2013

La importancia de la escala en las mariposas

Mariposa Pavo real (Inachis io)

Pequeños seres las mariposas. Maravillosos pequeños seres. ¿No?

Son solo un ejemplo de cómo puede cambiar la percepción de las cosas dependiendo de la escala. Mirad que pinta tan diferente tienen en las distancias cortas...


De repente aparecen detalles antes inadvertidos: ese extraño órgano enroscado (técnicamente conocido como probóscide) con el que se alimentan; o, alas que parecen mosaicos, formados por pequeñas teselas.




19 de diciembre de 2013

Reflexiones básicas


Comenzando a partir de uno mismo, aquí ya nos hacíamos la misma pregunta.

Ahora esa pregunta se hace incluso más importante. Creo que las crisis provocan un cambio, está en nuestra mano determinar la dirección en la que se producirá ese movimiento. No es baladí (aunque de eso precisamente va el cambio) aquello que estamos manejando. 

La reflexión surge de manera sencilla fruto del contraste. ¿Por qué un mismo concepto se valora de formas tan diferentes en lugares que, en la teoría, no son tan diferentes? ¿Por qué el pensamiento básico es considerado de formas tan diferentes en países que, a priori, no lo son? 

¿Qué hay diferente en la sociedad española?, ¿podemos sacar algún beneficio de esta crisis de pensamiento?, ¿qué opinas de la ciencia básica?

24 de junio de 2013

16 de junio de 2013

Muerte de pensamiento

Está de moda ahora en España eso de, "fuga de cerebros". El tema es reincidente, pero, me gustaría hablar de ello y hacerles pensar un segundo a cerca de su transcendencia. Tiene para varios años, dedicaremos solo algunas líneas. Está claro, España pierde cabezas pensantes. Alemania, Holanda y Suecia se aprovechan de lo que este país cultiva. Los tomates se los comen ellos. Esa es la primera reflexión, bastante intuitiva (no por ello ya trágica). Por ir un poco más allá. Me gustaría poner de manifiesto lo que ello conlleva, lo que está debajo de ese asunto, a lo que ello, sin ser del todo conscientes, nos condena.


Detrás de todo esto creo que hay un modelo de pensamiento, una forma de actuar y de ver la vida que, desde la sombra, gobierna nuestra forma de vivir. Podría tratarse de un problema de fondo...¿no?; ¿por qué no valoramos realmente el conocimiento?; ¿por qué no valoramos a las personas que contribuyen a ese conocimiento? No estoy hablando de científicos. Estoy hablando de lo cotidiano, de falta de pensamiento de andar por casa. ¿Quiere pensar todo el mundo?, ¿hay gente que se conforma con el piloto automático? 

Y, entonces, en primera persona, lo sufre el que tiene que emigrar; después, lo sufre el que se queda. Día a día damos muestras de nuestra decadencia. Porque, esto no es una tragedia para la ciencia, es nuestra tragedia. Es la muestra de nuestra pobreza intelectual.

Como podría decir SuperMaño: "Que se vayan a cascala todos esos furbolistas, y nos traigan buenos humoristas, de esos que hacen reíl y luego pensal".

15 de junio de 2013

Siempre reiniciando

El frío parece no querer irse y, de repente, desaparece y lo deja todo al Sol. A ese Sol que, si le dejas, no perdona. 



Hace cuatro años todo era diferente. Yo escribía más aquí, la televisión no nos engañaba económicamente (por entonces solo en lo referente al fútbol...) y seguramente era menos persona de lo que soy ahora. Escribir estas líneas fue desde el principio un juego; todo formaba parte de un trivial que, sin saberlo condicionaría los años que siguieron y, seguramente, gran parte de mi vida. 

Sin saber muy bien por qué, y sin controlarlo, cada cierto tiempo me entran ganas de escribir, después de algunos meses, ahora, siento esa necesidad. Quiero volver a las andadas porque gran parte de las cosas que veo a mi alrededor desaniman, quitan ganas para continuar disfrutando. E intentaré volver por la misma manera que comencé, para continuar. Probablemente seré uno de esos cerebros espantado, al que no le quedan más narices que buscar azúcar en otra flor. Veamos como, si es así, eso nos cambia.